Fotoprotección

Fotoprotección

La radiación UV puede tener efectos nocivos como el envejecimiento y el cáncer de piel. Sin embargo, también se puede usar para tratar enfermedades como psoriasis, dermatitis atópica y vitíligo a través de cámaras de fototerapia.

Los filtros y las pantallas solares se emplean desde la década de los 70 y se ha demostrado que su uso diario puede prevenir los efectos deletéreos de la radiación ultravioleta. Esta radiación puede ser de cuatro tipos, a saber:

  1. Rayos UVB, de una longitud de onda de 280-320 nm, que atraviesan la capa superficial de la piel, conocida como epidermis, en su estrato espinocelular, y la capa basal
  2. Rayos UVA, de una longitud de onda de 320-400 nm, que atraviesan la epidermis y la dermis. Esta radiación puede ser de dos tipos UVA I, de 340-400 nm, y UVAII, de 320-340 nm.
  3. Luz visible, que atraviesa la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo.

Entre las 10 a. m. y 4 p. m. tiene lugar la mayor radiación, aunque puede variar dependiendo de la latitud, del sitio donde nos encontremos y de la polución. Otro factor a tener en cuenta es la altitud, ya que se aumenta un 5 % de radiación por cada 1000 metros de altura.

La radiación UVA es capaz de atravesar superficies como vidrio, hielo, arena y concreto, las cuales reflejan hasta el 90 % de la radiación UVB y hasta el 50 % de la radiación UVA bajo sombra.

Efectos a corto plazo

En el corto plazo, la radiación UVB puede causar eritema y quemadura solar. Por su parte, la radiación UVA puede provocar oscurecimiento de la piel y manchas por aumento en la producción de melanina y mayor transferencia de melanina entre los queratinocitos.

Efectos a largo plazo

A corto plazo, puede tener lugar melasma, aparición de cáncer de piel, pecas, queratosis actínicas (lesión premaligna, que aparece antes de cáncer de piel), lentidos solares (manchas en las manos o en las piernas), leucodermia punctata (manchas despigmentadas en la piel). Ilustraciones de estas lesiones se pueden ver en las figuras 2, 3, 4 y 5.

Figura 2. Melasma

Figura 3. Queratosis seborreicas.

Figura 4. Lentigos solares y pecas

Figura 5. Leucodermia punctata. 

A largo plazo, también existe el riesgo de que aumenten los vasos sanguíneos en la superficie de la piel o telangiectasias, lo cual, a su vez, aumenta el riesgo de cáncer de piel. Este se produce por disminución de una proteína llama da P53 que se encarga de reparar el DNA. Si la célula está muy expuesta a radiación, es incapaz de repararse.

Prevención

Existen mecanismos de defensa naturales para la radiación, como la producción de melanina y el aumento del espesor en la epidermis, pero no son suficientes para evitar la aparición de cáncer de piel. Actualmente se habla de antioxidantes que sirven para reparar el tejido dañado, vitamina E, Coenzima Q10, vitamina C y el consumo de carotenoides, que en efecto pueden ser útiles.

Sumado a esto, se recomienda también el uso de protectores y filtros solares con factor de protección mayor a 35, pues se ha comprobado que dichos productos son capaces de proteger en un 97,5 % contra radiación UVB. No obstante, es importante tener en cuenta el tipo de piel de la persona para escoger el protector solar adecuado, porque vienen en diferentes vehículos, como gel y loción para pieles más oleosas y crema para pieles más secas.

Finalmente, no debemos olvidar la protección física, que consiste en el uso de gorras, sombreros y ropa con protección solar, hecha de tejidos y telas especiales con doble punto. También se ha estudiado el uso de detergentes ricos en tinosorb S que aumentan el factor de protección en la ropa en un 5 %.

Ciertos productos, como leucotomos polypodium, el té verde, la vitamina C y la vitamina E son capaces de disminuir la sensibilidad de la piel a la luz. En el caso del leucotomos polypodium, se puede utilizar en forma de cápsulas antes de la exposición solar. La evidencia nos dice que el uso de fotoprotección reduce en un 78 % la aparición de queratosis actínicas (lesiones precancerosas) y de carcinomas escamocelulares de piel.

Consejos prácticos

Utilice protector solar 20 o 30 minutos antes de exponerse al sol, aunque es recomendable su uso a diario, así esté lloviendo. Por lo menos utilice un protector de 35 a 45 SPF, y aplíquelo de nuevo cada 4 a 5 horas o cada 2 a 3 horas si hay mucha transpiración o si estuvo en zonas húmedas. Preferiblemente, utilice un bloqueador solar adecuado para su piel y, si es posible, resistente al agua y al sudor.

No se preocupe por el maquillaje. Hay bloqueadores que lo tienen incorporado o que se pueden aplicar sobre el mismo.

Evite las quemaduras solares de cualquier tipo, y el uso de cámaras bronceadoras, ya que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel.

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